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Música y gritos de guerra: ¿cómo maximizar su impacto psicológico?


77-portada-webLa música y el grito de guerra son dos elementos comunes en un vestuario de fútbol. Suelen utilizarse para motivar al equipo y despertar emociones positivas en los jugadores, ayudándolos a unirse en torno a un objetivo común. El siguiente es el típico ejemplo:

Este mismo ritual se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad. Desde siempre en hombre se ha unido en torno a sonidos que tienen una carga emocional (p.e. temor, tristeza o alegría) o socio-afectiva (p.e. identidad colectiva, cohesión grupal o simpatía). Inicialmente los grupos exclamaban el mismo grito al tiempo que se atacaba a una presa, después se crearon las bandas de guerra que acompañaban a los soldados a la batalla, y hoy en día, el Haka del equipo de rugby de Nueva Zelanda (All Blacks) es uno de los ejemplos más llamativos de este mismo fenómeno.

En el deporte los cantos, la música y los gritos de guerra preparan para maximizar el esfuerzo y desarrollar acciones que busquen un objetivo colectivo. Actualmente nadie se juega la vida en un partido, aunque sí su estima personal o puesto trabajo. Es por ello que la competición suele tomarse muy en serio y la mentalización es una parte fundamental para afrontarla en las mejores condiciones (recordemos que en la etapa de formación el propósito debe ser enseñar y no sólo a ganar). Sabemos que para ello los cantos y la música son elementos importantes, sin embargo, no siempre se les saca el mejor partido. Es por esto que el artículo de este mes va a centrarse en las claves para maximizar el impacto psicológico de estos recursos tan valiosos para los equipos de fútbol.

“los gritos de guerra y la música son elementos importantes en la mentalización del equipo, pero no siempre se les saca el mejor partido”

*Para ver el artículo completo es necesario ingresar a la revista digital fútbol-táctico.com.

Autor: Santiago Rivera Matiz

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Estrategias para la construcción de equipos competitivos


“La clave es que somos un equipo, todas son importantes y eso nos hace funcionar”

Miki Oca (seleccionador español del equipo de waterpolo femenino, reciente campeón en el Mundial de Natación, Barcelona 2013)

 El principal objetivo de la pretemporada consiste en preparar al equipo de forma óptima para que, llegado el inicio de la competición, alcance el mejor nivel de juego posible. Durante un tiempo de 5 a 6 semanas, dependiendo de la categoría, son distintas las áreas en las cuales se debe progresar: las características de los principios del juego que queremos desarrollar, la puesta a punto del elemento condicional, el conocimiento de los jugadores, la confección final de la plantilla (la incorporación de los nuevos y los descartes), la cohesión grupal, etc. Todos los contenidos a trabajar en pretemporada se deben comprender de forma global, al encontrarse interrelacionados y complementarse mutuamente.

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El primer día de trabajo en pretemporada nos encontramos con un grupo de jugadores, y para el último, debemos tener construido un equipo. Este proceso tiene como base los vínculos sociales y afectivos que se crean entre todos sus componentes (cuerpo técnico y los jugadores). La calidad de estos lazos incidirá en las relaciones sociomotrices y, por ende, en el desarrollo de las tareas y en la consecución de los objetivos técnico-tácticos. Es así como una de nuestras las metas durante la estas semanas debe ser la de cohesionar al grupo en un equipo con miembros comprometidos en un objetivo común (aquello que muchos entrenadores llaman “hacer grupo”).

La construcción de un equipo

Construir un equipo es una tarea a desarrollar a lo largo de la temporada, y no sólo durante unas pocas semanas. Utilicemos como ejemplo la construcción de un faro: este se estructura de elementos estáticos como ladrillos y cemento, y de una lámpara que requiere de un mantenimiento periódico. Por su parte, los equipos de fútbol están compuestos por personas que interactúan unas con otras, y cuya relación es dinámica, es decir, que puede cambiar por distintos motivos (p.e. resultados, lesiones, liderazgo, intereses, competencia interna, etc.). Su estructura básica es más o menos similar durante la temporada, pues una vez iniciada la competición la rotación de jugadores no será alta. Sin embargo, la forma como trabajan en equipo puede variar, y la efectividad funcional también. Los conflictos o los desacuerdos son algo natural en las relaciones (no se pueden compartir siempre las mismas ideas y decisiones), pero lo importante es trabajar para que el equipo se mantenga unido a pesar de las circunstancias. En la pretemporada se construye “el faro”, pero hasta el último partido de liga se debe estar evaluando, potenciando y reparando para que siga brillando y cumpliendo su cometido (alumbrar-trabajar en equipo). Sólo de esta forma es posible mantenerlo en pie y haciendo que funcione eficazmente.

*Para ver el artículo completo es necesario ingresar a la revista digital fútbol-táctico.com.

Autor: Santiago Rivera Matiz

10 Consejos para comunicar el descarte de un futbolista


27 de junio, Álvaro Negredo se queda fuera de la lista de futbolistas convocados para disputar la Copa Confederaciones, y en su lugar entra Roberto Soldado. Cinco días más tarde y en el mismo partido, Negredo marca 4 goles y Soldado dos. El primero termina con un gol más que el segundo y goleador nacional de la Liga de Fútbol Profesional. ¿Quién es mejor? ¿Quién aportaría más a la Roja? Ante dos excelentes delanteros es muy difícil saberlo. En otras situaciones la alternativa puede estar más clara.

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Descartar a un futbolista puede ser una decisión con mayor o menor complejidad,  aunque  en todo caso, siempre resulta incómodo tener que comunicarlo. Algunos entrenadores lo “sufren más que otros”, y esto se asume como una tarea más que se debe llevar a cabo. Eso sí, desde el plano de las relaciones humanas entendemos que, tanto entrenador como futbolista, antes de ser amantes del fútbol son personas, el momento de los descartes es una buena ocasión para “humanizar el deporte”.

Es por ello que en el artículo de este mes vamos a analizar esta situación tan molesta para el entrenador y dolorosa para el jugador. Revisaremos sus implicaciones psicológicas y vamos a ofrecer 10 consejos buscando que este desagradable momento sea menos complicado (aún cuando algún entrenador me ha confesado que alguna vez lo disfrutó, bien porque creía que el futbolista se lo merecía, o porque le tranquilizó el haberse quitado del medio a la “oveja negra”).

Para comenzar vamos a revisar las situaciones en las cuáles los jugadores pueden quedarse fuera del equipo, los motivos más frecuentes, la complejidad de la decisión y la posible reacción del jugador. Son dos los casos:

1. Cuando el jugador forma parte del equipo y en la convocatoria a un partido:

a. No es citado.

b. Es citado pero no se viste.

c. Se viste pero no juega.

2. No se le va a dar ficha federativa, es decir, no lo queremos dentro del equipo porque:

a. Hay otro que es mejor, se esfuerza más o simplemente “tiene que jugar”.

b. No comparte los valores del entrenador.

 

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Autor: Santiago Rivera Matiz

5 consejos para relacionarse con la persona e influir sobre el árbitro


Si ayuda nos lo callamos porque el mérito es del equipo, y si perjudica lo señalamos porque la culpa hay que repartirla. En un deporte donde el reglamento se interpreta, pocos apoyan el uso de la tecnología para rectificar los fallos humanos y todos son expertos en reglas de juego, el árbitro está siempre en medio de la polémica.

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La competición nos expone a una gran cantidad de estímulos que afectan el funcionamiento psicológico de entrenadores, jugadores y árbitros. Para acercarnos a su comprensión, vamos a analizar algunos de los condicionantes que influyen en las decisiones de los colegiados, y ofreceremos 5 herramientas básicas para que el entrenador se relacione de una forma más positiva con él. Para ello, partimos de una premisa fundamental en las relaciones humanas: el buen trato nos acerca en el nivel emocional y cognitivo (ej. refuerzo positivo), y nos hace más influenciables, y lo contrario, nos desagrada y alejaG de las personas.

Vamos a ver cómo aplicar esta idea con los árbitros, orientados a tres objetivos y siempre desde la legalidad que permita el reglamento: 1) ayudar a que el árbitro rinda al 100% mentalmente durante el partido; 2) aumentar la probabilidad de que nos ayude o no nos perjudique; y 3) que ante la duda, esta juegue a nuestro favor.

Este es un tema que suele ser polémico para los entrenadores y, es por ello que sugerimos esforzarnos por analizar de forma objetiva las ideas que se plantean. Dicho esto, partimos de la idea de que el árbitro sale al campo con la intensión de hacer un buen arbitraje. Lo que suceda en su desarrollo es, de lo que vamos a hablar.

Para comenzar, vamos a plantear algunos interrogantes a los que debemos responder como entrenadores/técnicos y preguntarnos el por qué. Respecto al árbitro de fútbol… Lee el resto de esta entrada

Taller “5 claves para potenciar el talento” en Sevilla


Presentamos nuestro próximo taller en Sevilla. Los llevaremos a cabo los días 27 de octubre y 3 de noviembre. ¡Los esperamos!

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