10 Consejos para comunicar el descarte de un futbolista


27 de junio, Álvaro Negredo se queda fuera de la lista de futbolistas convocados para disputar la Copa Confederaciones, y en su lugar entra Roberto Soldado. Cinco días más tarde y en el mismo partido, Negredo marca 4 goles y Soldado dos. El primero termina con un gol más que el segundo y goleador nacional de la Liga de Fútbol Profesional. ¿Quién es mejor? ¿Quién aportaría más a la Roja? Ante dos excelentes delanteros es muy difícil saberlo. En otras situaciones la alternativa puede estar más clara.

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Descartar a un futbolista puede ser una decisión con mayor o menor complejidad,  aunque  en todo caso, siempre resulta incómodo tener que comunicarlo. Algunos entrenadores lo “sufren más que otros”, y esto se asume como una tarea más que se debe llevar a cabo. Eso sí, desde el plano de las relaciones humanas entendemos que, tanto entrenador como futbolista, antes de ser amantes del fútbol son personas, el momento de los descartes es una buena ocasión para “humanizar el deporte”.

Es por ello que en el artículo de este mes vamos a analizar esta situación tan molesta para el entrenador y dolorosa para el jugador. Revisaremos sus implicaciones psicológicas y vamos a ofrecer 10 consejos buscando que este desagradable momento sea menos complicado (aún cuando algún entrenador me ha confesado que alguna vez lo disfrutó, bien porque creía que el futbolista se lo merecía, o porque le tranquilizó el haberse quitado del medio a la “oveja negra”).

Para comenzar vamos a revisar las situaciones en las cuáles los jugadores pueden quedarse fuera del equipo, los motivos más frecuentes, la complejidad de la decisión y la posible reacción del jugador. Son dos los casos:

1. Cuando el jugador forma parte del equipo y en la convocatoria a un partido:

a. No es citado.

b. Es citado pero no se viste.

c. Se viste pero no juega.

2. No se le va a dar ficha federativa, es decir, no lo queremos dentro del equipo porque:

a. Hay otro que es mejor, se esfuerza más o simplemente “tiene que jugar”.

b. No comparte los valores del entrenador.

 

*Para ver el artículo completo es necesario ingresar a la revista digital futbol-táctico.com

Autor: Santiago Rivera Matiz

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Publicado el 24 julio, 2013 en comunicación, entrenadores, fútbol, liderazgo, psicología del deporte, Toma de decisiones y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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