Factores “invisibles” y determinantes en el triunfo del Barcelona sobre el Real Madrid


Fuente:

http://www.eltiempo.com/blogs/ni_con_los_pies_ni_con_las_manos_con_la_cabeza/

Parte I – Previa del partido

400 millones de aficionados vieron al Barça ganar al Madrid por 5 goles a 0 y hoy el mundo del fútbol se rinde ante el estilo de juego azulgrana. Los analistas hacen diferentes lecturas del resultado afirmando que la clave estuvo en la propuesta ofensiva de uno, la defensa adelantada del otro, la presión o la posesión de balón. Y todas son ciertas. Sin embargo, a estas se ha de sumar la fortaleza mental como un factor determinante que suele pasar desapercibido.

En el fútbol de primer nivel no se improvisa. Los grandes entrenadores intentan tener bajo control todos los factores que pueden incidir en el resultado de un partido, y esta no fue la excepción. No por ser un choque sin precedentes (duelo de entrenadores, de jugadores, de clubes, etc.) sino porque cada encuentro se prepara en función de las circunstancias que lo envuelven: el rival, los jugadores disponibles, los resultados previos, el entorno mediático, el jugar de local o de visitante, la planificación física, etc. Todas estas son variables que se tienen en cuenta al preparar el equipo en los aspectos técnicos, tácticos, físicos y mentales de la competición.

Este último condiciona el rendimiento de un equipo. La concentración tambalea en un ambiente hostil y los jugadores dejan de seguir las instrucciones del entrenador, el tiro libre ya no sale tan perfecto, los errores se pagan caros y la presión sube hasta no dejar huella ninguna de la motivación inicial, deformándose incluso en desesperanza. Y en el otro banquillo la confianza no para de crecer. Con ella la motivación es cada vez mayor, y se ve a un equipo entero disfrutando mientras toca hasta 21 veces el balón antes de meter un gol. Los factores mentales siempre están presentes e influyen en los resultados.

El clásico se puede analizar desde tres puntos de vista distintos: hubo un antes, un durante y un después del partido envueltos en reacciones emocionales:

La semana previa al partido se busca el modo de crear un ambiente propicio que beneficie el rendimiento del equipo. Todo aquello que lo pueda influir de puertas para fuera y para dentro es tenido en cuenta.

En cuanto al Barcelona, en la preparación del partido resalta el haber mantenido una serie de situaciones que resultaron familiares tanto en el juego como el en ambiente. Ya lo comentaba Puyol al decir que no hicieron nada distinto a lo que estaban acostumbrados. Las personas necesitan sentirse seguras y los futbolistas no son diferentes. La certidumbre es hermana de la concentración y de la confianza. Para ello fueron grandes aliados el jugar de locales, conservar el estilo de juego o no responder a las provocaciones del rival. A esto último se sumó Sandro Rosell, presidente azulgrana, al pedir “fair play” para el equipo rival y su entrenador. Ello no alimentó el ambiente mediático pero tampoco evitó el lamentable ataque de unos “ultras” al bus que transportaba al Real Madrid en su llegada a Barcelona.

En el afrontamiento de adversidades es un equipo experimentado. Han pasado buenos y malos momentos juntos (consecución de títulos y eliminaciones dolorosas), es decir, el trabajo de equipo está garantizado en las buenas y en las malas.

Por su parte el Real Madrid iba a experimentar por primera vez un encuentro en un campo tan hostil y con una rivalidad tan especial. Sus jugadores no habían pasado juntos por nada igual. Y a pesar de ser estas grandes estrellas mundiales, no están tan acostumbrados como el Barça enfrentar este tipo de partidos como equipo. Esto supone una necesidad de adaptación importante a las situaciones novedosas. No sólo a un estadio en contra, sino el mantener la concentración y la confianza intactas a pesar de las circunstancias esperadas (ambiente adverso o táctica empleada del rival) e inesperadas del partido (errores importantes o lesiones).

El entrenador del Madrid también fue fiel a su estilo. Protegió a sus futbolistas, como a Cristiano Ronaldo cuando retó al Barça a marcarles 8 goles, salió de primero al campo para que el público se desahogara con más él y menos con el equipo, e hizo declaraciones intentando presionar al árbitro. Él sabe como pocos dominar el arte de sacar el máximo provecho del recurso que suponen los medios de comunicación para desestabilizar al rival.

Así mismo, el resultado fue desde antes un motivo de cuidado para la salud del grupo y Mourinho siempre fue muy consciente de ello. Sabía que salir victorioso era muy difícil y preparó el terreno para una probable derrota; consecuente con el valor de mantener su imagen de triunfador y su liderazgo intactos, a pesar del resultado.

Los dos equipos llegaban al encuentro en circunstancias competitivas similares: a un punto de diferencia después de haber disputado 36 en 12 partidos, con varios de los mejores jugadores del mundo de titulares y con dos grandes entrenadores. No en vano Guardiola dijo en la previa que si los dos jugaban al máximo nivel se empataría. Eso sí, los dos técnicos mantuvieron un discurso en el que dejaban claro que no se jugaba más que tres puntos, no siendo decisiva la victoria de cara al campeonato liguero. Con ello buscaron trasmitir al equipo la necesidad de afrontar el encuentro como cualquier otro, y con ello, evitar la un posible brote de ansiedad que tanto una victoria como una derrota influyeran negativamente en el rendimiento futuro. Ser prudentes y anticiparse a la euforia o a la desconfianza siempre conviene cuando restan 25 partidos en la temporada.

Ver vídeo sobre las ruedas de prensa

Algo en que también coinciden los equipos es en el factor motivacional. Para los dos era un encuentro importante por todo lo que significa. Estarían siendo observados por millones de personas y tenían mutuas deudas pendientes. Uno por la eliminación de la Liga de Campeones a manos del Inter, dirigido por el hoy entrenador el Madrid, y estos últimos al haber perdido los cuarto últimos clásicos. Por lo tanto, las ganas de competir eran iguales. Eso sí, mantener el mismo nivel de motivación a lo largo del partido, y después de éste es un tema distinto.

Parte II – El Partido

El partido es la hora de la verdad. Una vez iniciado, dejó entrever diferentes circunstancias que favorecieron el triunfo culé y el consecuente descalabro merengue.

Para dos empresas tan grandes del espectáculo deportivo los triunfos se traducen en millonarios ingresos y las derrotas en pérdidas económicas. Es por ello que cuando se compite los objetivos pasan primero por ganar y en segundo lugar por dar una buena imagen. Prueba de ello es que Fabio Capello fue cesado del Real Madrid ganando la liga 2006-2007 con un juego poco vistoso pero efectivo.

El Barcelona ganó y encantó. Así como en la preparación del partido, jugando fieles a su estilo competitivo y consiguió tener un control permanente del partido. Tuvo el 58% de posesión del balón, tácticamente fue un espectáculo, se adelantó pronto y manejó a la perfección los tiempos del encuentro: Guardiola con facilidad desquicia a Cristiano Ronaldo pasados los primeros 30 minutos (esto en el fútbol está permitido y se hace intencionalmente) y el equipo ofrece una lección de rondos en diferentes fases del enfrentamiento, desesperando al rival. Como grupo rozaron la perfección pero en el ámbito individual hubo altibajos: Valdez recibe una tarjeta amarilla por no controlar sus emociones y otros 4 compañeros suyos por distintos motivos también se marchan amonestados. Sin embargo, a pesar de que muchas faltas sean necesarias, hubo demasiadas amarillas para un sólo encuentro. Esto se explica por la presión psicológica que soportaron, y también aplica para el rival, registrando 5 más una expulsión.

Ver vídeo: Un mal día para Ronaldo

Ver vídeo de las amonestaciones

Cuando suele funcionar el método de trabajo de un equipo se confía en él porque la experiencia lo avala. Crecen las sensaciones de seguridad, certidumbre y fluidez, al tiempo que las decisiones sobre situaciones inesperadas se reducen. Acostumbrado a tener el balón, el Barça no demostró ningún amago de improvisación, y por el contrario, sí de una permanente concentración. Incluso en el aspecto motivacional los jugadores no se mostraron distintos porque compitieron con la misma intensidad de siempre, atacando y defendiendo.

Es de resaltar que el trabajo defensivo también tuvo implicaciones sobre el rendimiento mental. Los futbolistas son felices con el balón en los pies y no les gusta estar sin él. Para querer buscarlo hasta el último momento se necesita un gran compromiso porque no es muy divertido. En esto hubo una importante diferencia entre los dos equipos: mientras uno luchaba por recuperar la posesión y volver al “toque toque”, el otro no tenía tiempo para pensar; reaccionaba tarde y volvía a perder la pelota. Y ahora… a correr una y otra vez detrás del balón y encima soportando el “olé” retumbando en sus oídos. Esto se aguanta, pero pronto comienza a minar la mente individual y colectiva.

Ver vídeo de los sonidos del Camp Nou

Está claro que el Real Madrid vivió de forma muy diferente. A pesar de que todos sabían que la posesión sería del Barça y que se habían preparado tácticamente para ello (seguro que los jugadores iban a muerte con la propuesta de su entrenador), se hecho en falta una actitud que demostrara una sólida fortaleza mental. Una cosa es saber que se va a tener que jugar defendiendo mucho (en ocasiones hasta con 5 jugadores cuando se incorporaba en defensa Di María) y otra distinta controlar las reacciones emocionales al encontrarse ante una serie de situaciones poco habituales: a no tener la pelota, a jugar al contra ataque, a recibir un gol temprano o a ir perdiendo. Aquí se puso a prueba la capacidad de adaptación de los merengues.

Se puede entonces afirmar que el Madrid no salió motivado? No. Seguro que salió con muchas ganas pero al encontrarse con tanta dificultad los objetivos pronto comenzaron a desdibujarse. Su entrenador fue consciente de ello y buscó sin mucho acierto afrontar el segundo tiempo de forma distinta. Pero a los 10 minutos llega el verdadero gol “psicológico”: el tercero y en fuera de juego de Villa que nadie pareció ver. Desde entonces se certifica que ya no había ninguna motivación. Ni siquiera para pelear por la buena imagen.

Si se valora el rendimiento mental de cada futbolista, y sin conocer sus verdaderas causas, se observaron varios casos inusuales de jugadores con un gran desempeño en la actual temporada: Marcelo ofreció muchas facilidades por su banda, Özil y Benzema estuvieron desaparecidos, Sergio Ramos demostró cómo un gran futbolista debe perder los nervios, y tanto Di María como Cristiano Ronaldo fueron un constante querer y no poder. A propósito de lo sucedido entre este último y Guardiola, ¿habrá influido esto en su ejecución del tiro libre pocos minutos después?

Algo evidente es el hecho de que el equipo todavía se está construyendo. Bien lo dice Mourinho: “somos un producto sin acabar”, a diferencia del Barça que es “un equipo acabado”. Como su rival, el Madrid no tiene un grupo de futbolistas con una historia de triunfos y derrotas, llevan poco tiempo en el Club y pocos comparten el mismo sentimiento por la institución. Con esa expresión tal vez también quiera significar que el rival ya lo alcanzó todo y que su ciclo se ha acabado. A día de hoy, nada más incierto.

Un equipo que todavía se está haciendo es normal que presente grietas. Todavía está desarrollando todos los recursos emocionales necesarios para solucionar problemas como grupo. El compromiso que cada futbolista tiene con su compañero no es tan fuerte y no se va a esforzar tanto por darle un apoyo, por desmarcarse o por motivarlo cuando se equivoque.

Parte III – La lucha continúa…

El partido concluye y las reacciones no se hacen esperar. Millones de aficionados eufóricos de un lado y similar cantidad de desilusiones, desconciertos y enfados, del otro. El eco mediático de lo sucedido da la vuelta al mundo y tanto futbolistas como entrenadores son conscientes de ello. Ahora el esfuerzo de ambos técnicos se enfoca en que el resultado no perjudique a los equipos.

¿Cómo ganar con un 5-0 al Real Madrid puede ser un arma de doble filo para el Barcelona? Guardiola lo tiene claro. Entró al vestuario y dijo: “sed humildes, pero ha sido un puto espectáculo”. Con ello reconoce el esfuerzo de lo suyos, da la palmada en la espalda y comienza a preparar el próximo partido recordando que debían guardar la calma ante el triunfalismo desproporcionado. Se sentó en la rueda de prensa y continuó: “Ahora es mucho más fácil decir que somos mejores que ellos, pero no es verdad”. Incluso dejó entrever el objetivo mental de los próximos días: “el reto de esta semana es ser capaces de abstraernos de los millones de elogios que recibiremos”. Y dejar de pensar en ello no es fácil.

El triunfo en sí mismo ya es importante y no hace falta resaltarlo. El objetivo de la liga no es sólo ganarle al eterno rival aunque después de lo sucedido la sensación en el ambiente pareciera que si lo fuera. La afición salió a celebrarlo con un título. Todo lo contrario, la liga continúa, debe volverse un buen recuerdo para que la mente se pueda orientar hacia el nuevo objetivo que supone el próximo partido (nuevas metas son necesarias para continuar motivados). “Bajar los humos” ayuda a evitar el exceso de confianza y, por consiguiente, a mantenerse concentrados.

Ver vídeo de Guardiola después del partido

Es indudable que las victorias están cargadas de emociones positivas, y cuando los seres humanos las comparten se unen más. Por esta razón, la cohesión grupal y el trabajo en equipo pueden ser los mayores beneficios que la victoria reporte al Barça.

Al día siguiente, como siempre, a seguir entrenando. Y atendió la Rueda de prensa Xavi, tal vez el más destacado del partido, reforzando el discurso de su entrenador.

Desde el punto de vista del rendimiento mental y concretamente de la concentración, puede ser para el Barça más difícil que para el Madrid afrontar el próximo partido. El primero puede caer en algún tipo de relajación. En el mundo del deporte de rendimiento, si se pierde la concentración la intensidad del trabajo decrece y eso produce algo que se conoce como “relajarse” o “exceso de confianza”.

Ahora las consecuencias para el Real Madrid. En el fútbol lo bueno para uno suele ser lo malo para el otro. Los abrazos de la victoria se pueden volver recriminaciones en la derrota. De la primera todos quieren ser protagonistas pero en la segunda nadie desea ser el responsable y es por esto que los equipos que acumulan derrotas terminan rotos y sin rumbo.

Consciente de lo se venía encima, Mourinho puso su plan en marcha. Lo primero que hizo fue demostrarle su apoyo a los futbolistas esperándolos camino al vestuario (gesto positivo). En seguida ordenó al jefe de prensa que ningún futbolista diera declaraciones ya que la situación no podría más que empeorar. Con ello protegió a los jugadores quitando el peso de tener que responder a las comprometedoras preguntas de los periodistas (salvo Xavi Alonso). Después salió a la rueda de prensa restando importancia a lo sucedido: “No ha sido mi mayor humillación, sólo mi mayor derrota”, asumiendo la responsabilidad de lo sucedido y queriendo decir que quién perdió fue él y no el equipo. Fiel a su estilo dijo que “era fácil de comentar y de digerir” porque lo merecían por el “mal juego” y sin tener más remedio que reconocer la superioridad del rival, siempre sin elogios. Ese mensaje lo repitió hasta en cuatro ocasiones, con lo cual dejó de ser tan convincente. Finalmente, lanzó un mensaje tranquilizador y de motivación recordando que quedan muchos partidos por delante, que la diferencia con el líder es de sólo 2 puntos y que si pudiera jugaría el próximo partido lo más pronto posible, trasmitiendo el sentimiento de persistencia.

Ver vídeo de Mourinho después del partido

El día siguiente al partido no se entrenó. Después de haber pasado tan mal rato un descanso debió haber sido reparador. Buena decisión para despejar la mente. Alejarse del campo de fútbol es necesario cuando la última vez desearon no estar en uno. Sus últimos recuerdos del césped estaban asociados a emociones muy negativas.

El primer futbolista del Madrid en hablar fue Sergio Ramos, el más destacado pero por lo negativo, a diferencia del Barça que envió al más destacado por lo positivo. Tuvo la oportunidad de disculparse y de reconocer sus errores como buen deportista.

La trayectoria del Madrid hasta entonces había sido buena y ello servirá de escudo para superar este trance. La confianza del equipo en sus capacidades no debería verse afectada, entre otras cosas, porque no van a encontrarse más equipos tan poderosos. Pero el riesgo sí va a ser evidente en el partido de vuelta ya que este puede que defina al campeón de liga, salvo una que tenga una buena diferencia de puntos a favor

Salen a la vista varios aspectos que el Madrid tendrá que normalizar. Uno de ellos es la reivindicación con la afición. Esta puede ayudar o perjudicar mucho. Una derrota de estas características fastidia tanto al futbolista como a su seguidor, que está desconcertado y dolorido. Ahora, el equipo no tiene más opción que sumar victorias para recuperar la confianza de los suyos. El argumento del equipo como producto sin acabar ya no vale. Y se equivoca Mourinho al insistir en que la derrota es “fácil de digerir”, pues los medios de comunicación no olvidan fácilmente y quienes pagan por ir al estadio se sienten en su derecho de percibir un retorno de su inversión en forma de goles. Como se falle, a la mínima pasarán la factura. Ya quienes acompañaron al equipo en Barcelona dieron una muestra de ello insultando a los jugadores en el aeropuerto. Todo ello puede afectar el rendimiento.

Ver vídeo de los aficionados recriminando al Real Madrid

Otro punto que se debe reparar es la confianza en la imagen de triunfador que Mourinho trasmite al entorno del madridismo. Es evidente que ha perdido una buena parte del crédito que su historial de éxitos constituye. Ahora su relación con la prensa en más delicada que nunca, y deberá esforzarse por cuidarla.

Tanto al Barça como al Madrid les espera la obligación de mantener el ritmo de aciertos y continuar sumando puntos. Nada más cierto según los dos entrenadores: falta mucho camino por recorrer.

Aunque los medios de comunicación digan lo contrario. Los dos equipos están muy igualados y un factor que puede ser determinante para el devenir de la liga será la fortaleza mental de cada uno. El Madrid para vencer necesitará acelerar su capacidad de adaptación a situaciones adversas y crecerse, saber reaccionar como equipo y no sólo con individualidades. Y al Barça, por su parte, puede que pronto no le baste con mantenerse y por ello deberá superarse.

Un último aspecto digo de mención es aquello que nos enseña el deporte. Algunos ejemplos son los siguientes: la humildad de Guardiola, el respeto por el rival de los entrenadores y su liderazgo, la sensatez de Puyol al pedir a Piqué que bajara la mano cuando hacía alusión a los cinco goles, la paciencia para la construcción del juego de los azulgranas, la caballerosidad de Xavi Alonso al detenerse y dar la cara justo después de terminar el partido, o la importancia de hablar con buen fútbol y no con provocaciones.

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Publicado el 1 diciembre, 2010 en entrenadores, estrés, excelencia, fútbol, planificación, psicología del deporte, trabajo en equipo, Uncategorized y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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